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La Conquista de la Autonomía Universitaria en Nicaragua


Por Carlos Tünnermann Bernheim
Academia Nicaragüense de la Lengua

El hecho más relevante para el destino y desarrollo de la Educación Superior en Nicaragua fue la conquista de la autonomía universitaria, mediante decreto del 27 de marzo de 1958, en respuesta a las constantes y valiosas gestiones del entonces Rector, Dr. Mariano Fiallos Gil, “Padre de la Autonomía Universitaria”.

 

Efectivamente, tal Decreto, aprobado y promulgado por el Poder Ejecutivo en receso del Congreso Nacional de la República, otorgó a la Universidad Nacional autonomía docente, administrativa y económica. En ese momento, trascendental para la evolución de la Educación Superior en Nicaragua, cristalizaron las luchas y aspiraciones de varias generaciones de jóvenes universitarios que, con plena conciencia de su responsabilidad y con clara visión de lo que debe ser una verdadera Universidad, habían mantenido constantemente enhiesto el caro ideal de la Autonomía Universitaria.

 

Circunstancias políticas adversas no permitieron por mucho tiempo que aquel clamor, cada día más acentuado, fuera escuchado por quienes tenían en sus manos los destinos de nuestra Alma Mater. Precursores de este movimiento patriótico del universitariado nicaragüense, fueron los líderes de las jornadas de 1944-47, quienes ante las violentas intervenciones del Ejecutivo en la vida de nuestras Universidades, proclamaron repetidas veces la necesidad de separar del engranaje estatal la dirección y administración de las Casas de Estudios Superiores. Un grupo de militantes en aquel movimiento, enarboló como lema la frase siguiente: “Luchamos por una Universidad Central, Autónoma y Popular”.

 

La falta de autonomía había conducido al Alma Mater a un completo estado de vasallaje en relación con el Poder Ejecutivo. La política partidista se había entronizado en ella y la juventud asistía al espectáculo doloroso e irritante de una Universidad que, perdido ya todo respeto e ignorado el verdadero concepto y misión de lo que debe ser una auténtica Universidad, se dejó arrastrar, hacia posturas serviles y bochornosas.

 

En la década de los años 50 surgió en la Universidad Nacional, en León, el grupo CEJIS (Círculo de Estudios Jurídicos y Sociales), que retomó el reclamo por la autonomía. Como era imperativo transformar el régimen jurídico de la Universidad para lograr la autonomía el grupo, auxiliado por el doctor Mariano Fiallos Gil, entonces catedrático de Criminología y Filosofía del Derecho, redactó, en 1955, un “Proyecto de Ley Orgánica de la Universidad Nacional”, que fue amplia y favorablemente comentado por la prensa nacional. El proyecto fue presentado a la consideración del gobierno, de las autoridades universitarias y de la ciudadanía en general. Las autoridades universitarias de entonces se opusieron al proyecto estudiantil.

 

En 1955, el Centro Universitario (CUUN), máximo organismo de los estudiantes, creó un “Comité Permanente Pro Autonomía Universitaria”, del cual fue nombrado presidente, quien suscribe este artículo.  Este Comité desarrolló, en el curso del año 1955, una intensa campaña a favor de la aprobación del Proyecto de Ley preparado en 1953. En el mes de octubre de 1955, el Comité consiguió la colaboración del Diputado al Congreso Nacional, doctor Eduardo Conrado Vado, para presentar, por su medio, el Proyecto de Ley Orgánica ante la Cámara de Diputados.

 

El día miércoles 5 de octubre de 1955, un numeroso grupo de estudiantes universitarios nos trasladamos a Managua y llenamos las galerías de la Cámara de Diputados, para presenciar y respaldar con aplausos el momento de la presentación del proyecto de ley de Autonomía Universitaria. Todos los periódicos del país se ocuparon del acontecimiento, y publicaron crónicas y fotografías de la presencia de los estudiantes en el Congreso, demandando la autonomía universitaria.

 

La aplanadora de la mayoría liberal de la Cámara de Diputados aplastó el proyecto estudiantil. Años después, en 1957, cuando el Presidente Luis Somoza tuvo el acierto de designar al Dr. Mariano Fiallos Gil como Rector de la Universidad, éste condicionó su aceptación al otorgamiento de la autonomía universitaria en un breve plazo, lo cual consiguió, con el respaldo de toda la comunidad académica.  El Presidente de la República la decretó el 25 de marzo de 1958, fecha que marcó un hito en el desarrollo de la Educación Superior del país. Este acontecimiento fue calificado entonces como “el suceso más trascendental de la cultura nicaragüense, desde la independencia”.

 

La autonomía desempolvó y revitalizó los viejos claustros, sacó la Universidad del arrinconamiento provinciano donde el gobierno intencionalmente la había situado  y le permitió colocarse, como correspondía, en medio de la vida nacional, preocupada por su acontecer.  Gracias a la autonomía y al magisterio del Rector Fiallos Gil, la Universidad adquirió conciencia de su elevada misión y responsabilidad en el seno de la sociedad nicaragüense y se aprestó a cumplirla.

 

Es así cómo, con cuatro décadas de retraso, en relación con la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918, llegó finalmente a nuestros lares la Autonomía Universitaria. De nada sirvieron los argumentos de quienes se oponían a ella. Triunfó, porque no podía dejar de triunfar, ya que el progreso finalmente siempre triunfa, aún a despecho de los pesimistas o de quienes se empeñan en obstaculizarlo.  Pero, fue la entereza, la constancia y el firme carácter de Mariano Fiallos Gil, lo que hizo posible esta conquista, pese al régimen de dictadura dinástica que padecíamos.

 

tunnermanCarlos Tünnermann Berheim  

Abogado y educador. Nació en Managua, el 10 de mayo de 1933. Fue Rector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua por tres períodos (1964-1974); Ministro de Educación (1979-1984). Embajador de Nicaragua ante el gobierno de los Estados Unidos y la OEA (1984-1988); Miembro del Consejo Ejecutivo de la UNESCO (1990-1994), Consejero Especial del Director General de la UNESCO; miembro del Consejo de Administración de la Universidad de las Naciones Unidas (Tokyo, Japón); de la Junta Directiva de la Asociación Internacional de Universidades, Presidente en dos ocasiones de la Unión de Universidades de América Latina (UDUAL), y Presidente del Consejo Centroamericano para la Acreditación de la Educación Superior (CCA). Actualmente es Sub-director de la Academia Nicaragüense de la Lengua; Correspondiente de la Real Academia Española; Doctor "Honoris Causa" en Humanidades por la Universidad Nacional "Pedro Henríquez Ureña", de Santo Domingo, República Dominicana y Doctor "Honoris Causa- en Educación por la Universidad Politécnica (UPOLI) de Nicaragua; Presidente del Centro Nicaragüense de Escritores; miembro del Comité Científico para América Latina y el Caribe de la UNESCO. Autor de numerosos libros sobre educación superior y literatura, entre ellos "La Educación Superior en América Latina y El Caribe: Diez Años Después de la Conferencia Mundial de 1998”, publicado por UNESCO-IESALC.

 

Foto: © UNESCO/ 1980 Nicaragua. Manifestación en contra de la analfabetismo. 


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